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16th Sunday of Ordinary Time

The readings this week suggest that we are people who understand and seek wisdom. This wisdom is not just any wisdom, but a worldly intelligence informed by the Grace of God that results in a new outlook, attitude, and behavior. In this Year of the Eucharist, we are invited to look at what we believe, and the effect these beliefs have on how we live our lives.

The seven “wisdom books” of the Bible can teach us how we might learn and change as a people-centered in the Eucharist and receiving the Grace of God. The seven wisdom books are Job, Psalms, Proverbs, Ecclesiastes, Song of Songs (Song of Solomon), Wisdom, and Sirach. Each of the books provides insight into how God reveals Himself to us, in the course of our thoughts about God, our insights about human behavior, and our relationship with God in good times and bad. Jesus is the Word made flesh, and His teaching is the absolute Wisdom of God.

When I was a young priest (32 years and counting now), I remember thinking, “If Jesus spoke to farming, herding, and gathering culture about the wisdom of God using models they knew, then we certainly are free to follow that course ourselves.” Often when I have used a family example or spoken about how faith applies to our modern times, I have heard someone say, “I didn’t see him, but I think Fr. Murray must have walked through our house this week.” It is in these universal moments that God is seeking to be known better, seeking to remind us that we are loved.

In this Year of the Eucharist, we can ask the Lord to show us how He is present to us in this central sacrament of our faith, and how that grounds and informs all that we do the rest of the week. We believe that the bread and wine truly become the Body and Blood of Christ at the words of institution at Mass. That means that we are receiving the same grace that has informed the Bible and all the people who have followed the Lord, and all the wisdom and experience that the Church has received and communicated over the centuries. This is a big thing to consider. At the heart of this idea is God, trying with all His might—in the humblest of ways—to reach us, transform us, and to make us the Body of

Christ, so that we can do the work of Jesus in the world. We continue to seek ways to understand this mystery and the wisdom of God.

This week the Spanish-speaking part of our community has decided to move the Sunday Mass time to 11:00 AM, which allows us to take advantage of the pre-noon heat, and hopefully, the new Mass time attracts more people to join us.

Peace,

Father Murray


Las lecturas de esta semana sugieren que somos un pueblo que entiende y busca la sabiduría. Esto no es cualquier sabiduría, si- no una inteligencia mundana in- formada por la Gracia de Dios que resulta en una nueva perspectiva, actitud y comportamiento. Creo que en este Año de la Eucaristía, estamos invitados a ver aquello en lo que creemos y cómo lo usamos en todas las áreas de nuestras vidas. Los Libros de la Sabiduría de la Biblia, de los cuales hay siete, pueden dirigirnos en un aprendi- zaje de vida que nos lleve a cam- biar como personas centradas en la Eucaristía y recibiendo la Gracia de Dios. Las siete sabidurías son los libros de Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, el Cantar de los Cantares (Cantar de Sa- lomón), el Libro de la Sabiduría y Sirácides (Eclesiástico). (NB. No todos los Salmos generalmente se consideran pertenecientes a la tradición de la Sabiduría).

Lo que cada uno proporciona es una idea de cómo Dios viene a no- sotros encubierto con nuestros pensamientos sobre él, nuestras ideas sobre el comportamiento humano y nuestra relación con Él en los buenos y malos momentos.

Jesús, es la palabra hecha carne, y su enseñanza es la sabiduría ab- soluta de Dios. Cuando era un joven sacerdote, (32 años y contando ahora) recuerdo ese momento en que pensé: “Si Jesús habló a una cultu- ra de agricultores, pastoreo y recolección acerca de la sabiduría de Dios usando modelos que conocían, entonces ciertamente somos libres de seguir ese camino nosotros también". A menudo, cu- ando he utilizado un ejemplo fa- miliar, o he hablado sobre cómo la fe se aplica a nuestras cosas modernas, aparece alguien dicien- do: "No lo vi, pero creo que el Pa- dre Murray anduvo por nuestra casa esta semana.” Es un reconoci- miento de que Dios nos está buscando y está en contacto con nosotros en el flujo y reflujo de nuestras vidas también.

En este Año de la Eucaristía, po- demos pedirle al Señor que nos muestre cómo está presente en este sacramento central de nues- tra fe y cómo eso centraliza e in- forma todo lo que hacemos el res- to de la semana. Creemos que el pan y el vino son realmente ahora el Cuerpo y la Sangre de Cristo en las palabras de la institución. Lo que implica que estamos recibien-

do la misma gracia que ha infor- mado a la Biblia, a las personas que siguieron al Señor, y a toda la sabiduría y experiencia que la Igle- sia ha recibido y comunicado a lo largo de los siglos. Es una gran co- sa a tener en cuenta. Pero quiero reiterar que en medio de esto, está Dios, intentando -con todas sus fuerzas, de la manera más hu- milde-, alcanzarnos, transformar- nos y hacernos el Cuerpo y la San- gre de su Hijo, para que podamos hacer lo que Jesús está haciendo en el mundo.

Continuamos buscando formas de entender este misterio y la sabiduría de Dios.

Esta semana, la comunidad his- pana ha decidido trasladar el ho- rario de misas a las 11:00 a.m.
Nos permite aprovechar el calor previo al mediodía y, con suerte, el tiempo masivo atrae a más per- sonas.

Paz, Padre Murray

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