Be welcomed. Be healed. Belong.

Browsing This Week.

A MESSAGE FROM OUR PASTOR/UN MENSAJE DEL NUESTRA PASTOR

This weekend, we conclude the Christmas season. You may have already taken down your tree and moved the couch back against the wall, but the Church wants to have all the  Christmas time She can to celebrate the nativity. Throughout the season of Christmas, we celebrate the arrival of the Christ child. The images and the practices in our liturgies are meant to help us remember that God is with us (Emmanuel), and that his birth is both extraordinary and ordinary. The events of Christmas, with the celebrations of the Holy Family and the visit of the Magi remind us of the importance of Jesus’ birth not just for us, but for the whole world. 

The end of the season is another meaningful moment with applications and consequences for all of us. In the Baptism of Jesus, we celebrate another very consequential public moment for Jesus: his humble reception of John’s baptism and the beginning of his public ministry. He has been growing and learning His lessons,  both in  Scripture and life, and now as He begins the proclamation of the Good News, God is present again in the voice that is heard from the clouds. 

He who is sinless begins to show us in humility what we can do to heal and restore ourselves and begin our relationship to the Father in a new and personal way. Jesus blesses the waters forever for all our baptisms, and as importantly, tells us who we are as children of God. One of my favorite lines in the Bible comes after the baptism, when the clouds open and the voice is heard saying, "This is my beloved Son, with whom I am well pleased." Each of the first three Gospels uses some variation of this scene, and the message is clear for Jesus and for us that as adopted sons and daughters of God, we too can hear the same message that Jesus and his followers heard at that moment.

We sometimes think that as we grow older, or after sinning in a way that makes us think we cannot be forgiven, that we have fallen  out of God’s pleasure permanently. While it is better to avoid sin, the message for us is that Jesus died for our sins and so while God may be displeased with the sin, God still loves the sinner. That is the Good News of Jesus Christ and is the foundation of the evangelizing and healing message we can present to the world. Whenever people beat themselves up in the confessional, I use this message as something to reflect on as a penance.

It is a good prayer practice or way to start our morning or evening prayer, i.e., using the Ignatian prayer practice of imagining ourselves in a scene from scripture. It is as if God is saying to each of us, “You are my beloved, with whom I am well pleased.”  By starting and ending our day this way, regardless of what has happened in our day-to-day lives, we will grow stronger in our belief that God is with us, lovingly calling and speaking to us. We are beloved sons and daughters, and by allowing ourselves to accept this, we may just be able to see the presence of God more clearly in our lives.

Thanks again to Katie and Karen and their “crew” for their Christmas decorating and other work at St. James and to Carol and ChiChi for their work at IC.

Peace, Father Murray


Este fin de semana concluimos la temporada navideña. Es posible que usted ya haya desarmado su árbol y movido el sofá contra la pared, pero la iglesia quiere tener todo el tiempo que pueda para celebrar la natividad y luego terminar la temporada con una celebración paralela a la Navidad. En la Natividad, celebramos la llegada del Cristo como niño. Las imágenes y las prácticas están destinadas a ayudarnos a recordar que Dios está con nosotros, es decir, cuando Jesús aparece (Emmanuel). Y así es y su nacimiento es extraordinario y regular, todo al mismo tiempo. Los eventos de Navidad, con las celebraciones de la Sagrada Familia y la visita de los Reyes Magos nos recuerdan la importancia de esta celebración, no solo para nosotros sino para todo el mundo.

El final de la temporada es otro momento público con aplicaciones y consecuencias para todos nosotros también. En el Bautismo, celebramos otro momento público muy consecuente para Jesús. Vemos su humildad al recibir el bautismo de manos de Juan y el comienzo de su ministerio público. Él ha estado creciendo y aprendiendo sus lecciones, tanto en las Escrituras como en la vida, y ahora, cuando comienza a proclamar las Buenas Nuevas, Dios vuelve a ser evidente en la voz que se escucha desde las nubes. El que no tiene pecado comienza a mostrarnos con humildad lo que podemos hacer para sanarnos y restaurarnos y comenzar nuestra relación con el Padre a través de Él. Jesús bendice las aguas para siempre para todos nuestros bautismos y, lo que es más importante, nos dice quiénes somos como hijos de Dios. Una de mis líneas favoritas en la Biblia viene después del bautismo, cuando se abren las nubes y se escucha la voz que dice: "Este es mi Hijo amado, con quien estoy muy complacido".

Cada uno de los primeros tres Evangelios usa alguna variación de estas palabras, y el mensaje es claro tanto para Jesús como para nosotros. porque como hijos e hijas adoptivos de Dios, nosotros también deberíamos escuchar el mismo mensaje que Jesús y sus seguidores escucharon en ese momento. El problema es que a medida que envejecemos, dudamos; o después de pecar de una manera específica, pensamos que no vamos a ser perdonados, o que nos hemos salido del amor de Dios permanentemente. Si bien es mejor evitar el pecado, el mensaje para nosotros es que Jesús murió por nuestros pecados y, por lo tanto, Dios puede estar disgustado con el pecado, pero aún así, ama al pecador. Esa es la Buena Noticia de Jesucristo y es el fundamento del mensaje de evangelización y sanación que podemos presentar al mundo. Cada vez que las personas se golpeen a si mismos en el confesionario, usaré este mensaje como algo para reflexionar a modo de penitencia.

Es una buena práctica de oración o una forma de comenzar nuestra oración matutina o vespertina. Es decir, usar la práctica de oración de inicio del día imaginándonos en una escena bíblica. Es como si Dios nos estuviera diciendo a cada uno de nosotros: "eres mi amado, con quien estoy muy complacido". Al comenzar y terminar nuestro día de esta manera, independientemente de lo que haya sucedido, nos haremos más fuertes en nuestra creencia de que Dios está con nosotros, nos llama y nos habla con amor. Esto funciona tanto para los días buenos como para los malos. Somos hijos e hijas amados y al permitirnos pensar esto, tal vez podamos ver la presencia de Dios más claramente en nuestras vidas.

Paz, Padre Murray

Gracias nuevamente a Katie y Karen por su decoración navideña y otros trabajos en St. James y a Carol y Chichi por su trabajo en IC.

 

Comments

There are no comments yet - be the first one to comment:

 

Subscribe

RSS Feed

Archive